Materiales seguros: guía rápida

De todo lo que aparece en la ficha de un juguete íntimo, el material es lo único que no admite concesiones. El número de vibraciones se puede negociar; lo que entra en contacto con las mucosas, no. Esta guía resume lo que conviene saber antes de comprar.

Por qué importa que un material sea poroso

Un material poroso tiene microcavidades invisibles a simple vista donde se alojan fluidos y bacterias. Por muy bien que lo laves, no se puede esterilizar por completo: la suciedad queda dentro. Un material no poroso, en cambio, se limpia hasta quedar realmente limpio. Esa es la diferencia técnica que separa un juguete seguro de uno que conviene reemplazar cada cierto tiempo.

Silicona médica: el estándar

Es hoy el material de referencia en juguetes íntimos, y con motivo. No es porosa, es hipoalergénica, resiste temperaturas altas, no cambia de color ni de olor con el tiempo y admite una desinfección completa. Es también la más cara de fabricar, que es justo por lo que abundan las alternativas.

Una advertencia que casi nadie da: la silicona se degrada con el lubricante de silicona. Suena absurdo, pero así es. Con un juguete de silicona médica hay que usar siempre lubricante a base de agua.

TPE y TPR: blandos y baratos

El TPE (elastómero termoplástico) es blando, realista al tacto y mucho más económico. Es el material habitual de las mangas de los masturbadores, donde su elasticidad es una ventaja real. Es poroso, así que exige lavarlo y secarlo por completo después de cada uso, y para el juego compartido conviene usar preservativo.

Látex: realismo con una advertencia

El látex reproduce muy bien la elasticidad y la calidez de la piel, y por eso se usa en piezas realistas de gran formato. Tiene dos limitaciones que conviene conocer antes de comprar: es alergénico para un porcentaje nada despreciable de la población y se degrada con los lubricantes que contienen aceite. Si los preservativos o los guantes de látex te han producido picor o irritación, evítalo y elige silicona médica.

ABS: el plástico duro

El ABS es un plástico rígido, no poroso y muy fácil de limpiar. Se usa en carcasas, mangos y balas vibradoras. Al ser duro transmite mejor la vibración que la silicona, aunque el contacto resulta menos amable. Muchos juguetes combinan un núcleo de ABS con una cubierta de silicona para aprovechar lo mejor de ambos.

Los ftalatos y por qué aparecen en las etiquetas

Los ftalatos son aditivos que se usaban para ablandar plásticos y que están restringidos en artículos infantiles en la Unión Europea por sus posibles efectos sobre el sistema endocrino. En juguetes íntimos la regulación es mucho más laxa, y por eso la mayoría de fabricantes serios especifican “libre de ftalatos” en la ficha. Si no aparece esa mención y el juguete es sospechosamente barato y muy blando, desconfía.

Cómo reconocer un material dudoso

Hay tres señales bastante fiables. Un olor químico fuerte al abrir el paquete: la silicona médica no huele. Una superficie pegajosa o aceitosa que no desaparece al lavarla. Y una ficha que no dice de qué material está hecho, solo “silicona suave” o “material premium” sin más. Cuando el material es bueno, el fabricante lo dice con todas las letras.

Qué usamos en Edén

La mayor parte de nuestro catálogo es silicona médica libre de ftalatos: los vibradores, los succionadores, los juguetes con app y la mayoría de los dildos. Las mangas de los masturbadores son de TPE, porque su elasticidad es justo lo que se busca ahí, y el Busto de Adán es de látex, algo que decimos en su ficha para que quien tenga alergia lo sepa antes de comprar. Preferimos decirlo claro a esconderlo bajo la palabra “premium”.

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